De la Confusión a la Claridad
En este video hablaremos sobre los actos lingüísticos de afirmaciones y juicios, sus características y distinciones, y como pueden ayudarnos en la cotidianidad a tomar decisiones y vivir la vida de una forma coherente y consciente, en la medida que incrementamos su distinción, manejo y uso asertivo. Esperamos seguir aportándote en este proceso.
Acá está también la ficha de trabajo, para tus reflexiones. Un abrazo.
Por mi historia de cambios de carrera y vaivenes en la vida, creo que la gente considera que no soy una persona muy constante, ni enfocada, que no sé lo que quiero.
Creo que la persona más importante a quien no he cumplido es a mí mismo, el resto no me debería interesar.
Me queda la sensación de que cuando han pasado ese tipo de cosas uno siente una desilusión profunda, un pesar.
Emito juicios de:
Observo que hay poca profundidad.
Se toman las cosas a la ligera.
Que no tienen valor (las “miro en menos”).
Las juzgo por su forma.
Pueden decir muchas cosas de mi, es porque son cosas que me molestan de mi.
Me provocan rechazo.
Avemaría… si que ocurre y con frecuencia, porque solemos (Hablaré por mi) hacer juicios muy a la carrera, sin filtro, por pura velocidad y reacción…
Juicios a hermanos, amigos, jefes, empresas, políticos, vecinos, etc… mejor dicho no hay más que decir, solo tomar conciencia que debo hacer un alto antes de abrir mi boca y si no hay nada bueno o saludable que decir, mejor ni hablar… puede que no lo haga con una mala intensión, ni pretenda algo con ello, pero si es mejor evitar hacer juicios y punto.
Aquí hay mucho que reflexionar y mejorar y como dice la novena de aguinaldos: “la prudencia que hace verdaderos sabios”
Para no ser mudos hay que empezar por no ser sordos decía Hernando Galeano… será mejor re aprender a saber escuchar.
Sabias reflexiones y una mirada humilde es lo que percibo en tu caso Miguel, Gracias por compartir tus puntos de vista, y enriquecer con tu sabiduría, experiencia y vulnerabilidad.